Una reseña
Anacahuita propone una cartografía emocional que interpela los vínculos entre el trabajo, la maternidad, el deseo. A través de una escritura íntima, la novela instala el deseo femenino no sólo como fuerza transformadora, sino también como lugar de cuidado y mandato. Hay una representa ción sobre la educación escolar en instituciones públicas como una experiencia afectiva profundamente marcada por la violencia y una perspectiva disruptiva que se construye sobre la identidad femenina. “ Cuando llego no me ven. Soy invisible en ese cuadrilátero imaginario, la palestra diaria. Grito que paren, que detengan la pelea. Pero tampoco me escuchan. La concurrencia me ve y se repliega, sin dejar de mirar. Tampoco hay inocencia en sus ojos. Quieren sangre”.











